Un largo trayecto hasta Tramicar

 

A lo largo de mi carrera profesional he trabajado en distintos proyectos, todos ellos vinculados de un modo u otro al emprendimiento y la transformación digital. Un claro ejemplo es Tramicar.

Cuando llamaron a mi puerta para ofrecerme sumarme el proyecto Tramicar, no lo dudé ni un segundo, ya que me parece un proyecto apasionante. Trabajar en la posibilidad de darle a la sociedad algo que desde años lleva demandando, sencillamente me llenó de ilusión. Mucho más cuando se trata de dar un cambio tecnológico a un trámite administrativo, que históricamente para los usuarios ha sido un trámite tedioso.

Además, después de 20 años en esta profesión, siento que no hay nada más bonito que irrumpir en un sector y trabajar codo con codo con las nuevas generaciones, tan adaptadas a los smartphones y a las nuevas tecnologías.  

Empezar poco a poco y seguir creciendo

Recuerdo perfectamente cuando empecé y como llegue hasta un puesto de directiva, estaba nerviosa, pero con las mismas ganas que tengo hoy en día de emprender y de crecer, de aprender y de innovar. Con cariño recuerdo el primer proyecto del que formé parte, se basaba en montar un operador postal, en un sector que estaba sin liberalizar, dentro del sector logístico. Fue impresionante formar parte de algo así. Además, no tenía nada de experiencia, iba aprendiendo de mis compañeros, de los errores que cometía y de cómo los iba solventando. Era una época en la que las mujeres crecían en puestos directivos y para mi siempre fueron un ejemplo a seguir.

Desde mi punto de vista, no se debe tener miedo a un proyecto, por muy grande que sea, siempre y cuando creas en él y decidas trabajar con ilusión, humildad y con disponibilidad para aprender cada día más.

Con los años, los proyectos fueron en aumento y nunca olvidaré el que consideró, junto a otros como Tramicar, mi mayor logro. Fue en Pons Editorial del vehículo, con más de 50 años operativa. Aplicar una transformación digital a un proyecto con un largo recorrido y asentado en fuertes bases tradicionales, fue un apasionante reto. No sólo se trataba de “digitalizar” la editorial, sino de formar a los trabajadores en nuevos procedimientos de trabajo, incluso aplicar formas de trabajar diferentes en el sector, todo con el fin de generar en la sociedad un interés por la seguridad vial. Ahora, mirando el resultado, no podría ser mejor. Una muestra perfecta de que con trabajo e ilusión todo es posible.

En todo el recorrido, te das cuenta de que hay puntos de inflexión en el camino que son duros y que trabajar como directiva de un gran proyecto te obliga a asumirlos. Para mi, lo más complejo es la toma de decisiones relacionadas con los recursos humanos, creo que es lo más difícil y lo más importante en una empresa, porque son personas con sentimientos, situaciones y momentos. Siempre se desarrolla una empatía hacia tus compañeros, por eso es complejo tomar una decisión drástica respecto al personal.

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En estos 20 años de profesión he aprendido mucho, y sigo aprendiendo para mejorar cada proyecto en el que participo, como Tramicar, que a día de hoy se adueña de mis pensamientos e ilusiones, dándome muchas alegrías.  Es importante sentir pasión por lo que haces, buscar en tu corazón como meta un crecimiento profesional y a la vez personal, porque es lo que somos personas en un mundo lleno de oportunidades.

Raquel Navares

CEO Tramicar

 

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