Las señales de tráfico se hacen inteligentes

Un nuevo proyecto de Toyota busca introducir inteligencia artificial en las señales de tráfico para reconducir el tráfico en las grandes ciudades de una manera más eficaz, evitando atascos y prediciendo la conducta de los vehículos. El instituto Alan Turing y Toyota han llegado a un acuerdo para modernizar la planificación urbana de grandes ciudades.

Para 2030 las naciones unidas prevén que el 60% de la población mundial vivirá en áreas urbanas. En los últimos años hemos visto cómo las nuevos sistemas de conducción urbana se han introducido con éxito en los centros de las ciudades. Estamos hablando de los carsharing como car2go, bicicletas eléctricas de alquiler o los motosharing, sin embargo no se espera que el nivel de tráfico baje a tiempo para evitar congestiones diarias.

 

Por tanto, optimizar las señales de tráfico es el siguiente paso que los expertos recomiendan para facilitar la movilidad urbana, no sólo a nivel de conducción sino también para los peatones. Pero ¿en qué consiste exactamente?

 

No servirá únicamente para desviar el tráfico de zonas de aglomeración, sino que permitirá cambiar la fluctuación de vehículos en caso de manifestaciones, eventos o accidentes en tiempo real. Para ello se trabajará con sistemas proveedores de datos y agencias que permitan actualizar todos estos datos en tiempo real de cara a la señalización. Se creará también una plataforma para monitorizar y predecir el comportamiento de los vehículos así como testear posibles escenarios y actuar de manera inmediata.

 

Al combinar estos datos en tiempo real con la monitorización y predicción junto a un nuevo plan de movilización urbana a largo plazo se permitirá mejorar también los datos de polución que tanto están dando que hablar en los últimos meses, además de reducir el consumo de energía y la capacidad de acogida.

 

Lo cierto es que sistemas parecidos ya se han implementado de manera experimental en alguna ciudad como en Pittsburgh (Estados Unidos) en 2012, aunque se trataba de un sistema más sencillo, su funcionamiento era básicamente el mismo para gestionar el nivel de tráfico. El sistema está descentralizado, lo que significa que cada señal funciona de manera autónoma, sin tener en cuenta el resto, lo que la hace mucho menos útil que este nuevo proyecto, ya que utiliza su inteligencia artificial únicamente para conseguir el mayor número de vehículos posible y aunque el ayuntamiento de la ciudad lo vio como un éxito, los niveles de tráfico apenas han variado.

 

En cualquiera de los casos, parece que las primeras ciudades en recibir este nuevo sistema serán en Reino Unido, donde el instituto Alan Turing tiene su sede, o bien en alguna ciudad japonesa. Y aun así entre pruebas y tests de todo tipo es difícil que esta tecnología se implante en ciudades europeas antes de una década.

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