¿Se debe prohibir fumar en los coches?

El pasado lunes 18 de septiembre el secretario de Salut Pública de la Generalitat, Joan Guix declaró que estaban en comunicación con varios ayuntamientos catalanes para impulsar una medida en la cual se prohíba fumar en vehículos y algunos espacios públicos, de los cuáles han especificado los alrededores de gimnasios y polideportivos.

 

Hoy en día con la entrada en vigor de la última reforma en ley antitabaco de 2001 no se prohibía expresamente el consumo de tabaco en vehículos al considerarse un medio de transporte privado aunque sí considera que ante un accidente o distracción los agentes de movilidad urbana puedan obligar al conductor a apagar el cigarro.

 

Según Guix, el principal motivo para la prohibición son por un lado los fumadores pasivos, especialmente mujeres embarazadas y niños mientras que por otro esperan incidir en que esta medida reduzca el número de fumadores. A su vez, el impacto ecológico y de limpieza urbana mejoraría, ya que muchos conductores tiran la colilla por la ventanilla en lugar de apagarlo en un cenicero. Por no hablar de la distracción que supone en carretera y que tiene unos efectos poco estudiados en cuanto a seguridad vial. En general, se entiende que la mayor distracción se produce en los momentos de encendido del cigarro, unos cinco segundos que distraen de la carretera, de igual manera que cada vez que se da una calada, estas pequeñas distracciones siguen provocando accidentes.

 

El gran problema de esta medida es poder aplicarla en entornos domésticos, se está estudiando si es posible implantar esta prohibición de manera general en cualquier espacio público ya que en teoría el coche es de nuestra propiedad y estaría amparada por una legislación parecida a la de impedir fumar en casas, algo muy improbable. Por eso, otros países que ya han adoptado estas prohibiciones lo han hecho poniendo énfasis en las personas que viajan a bordo y principalmente personas a las que el consumo de tabaco pasivamente puede repercutir en su salud como niños o ancianos. Como ejemplo, en Reino Unido fumar en el coche puede costar hasta 50 libras de multa si viajas con niños. Se trata de una ley que antepone los derechos de los fumadores pasivos ante la imposibilidad de legislar por una prohibición total y absoluta que afectase a los vehículos en sí.

 

Pero además de eso, los expertos inciden en la devaluación que sufre el propio coche, no sólo por las típicas quemaduras en los asientos sino también por el olor que impregnan las paredes del interior, cuyo coste para deshacerse de esos olores excede los mil euros, lo que sobre todo a la hora de vender el coche supone perder dinero. En una encuesta realizada en Inglaterra el 87% de los posibles compradores de coches usados preferían un vehículo en el que nunca se haya fumado.

 

Por tanto las declaraciones de Joan Guix han de ser tenidas muy en cuenta y pueden ser el germen de una próxima revisión de la ley antitabaco.

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