¿Debemos fiarnos de los talleres mecánicos?

Miércoles por la mañana, acudes al taller ante la sospecha que a tu coche le pasa algo pero no sabes qué es. El jueves te enumeran los problemas y te dan un presupuesto. Lunes de la semana siguiente ya lo tienes disponible y, supuestamente sin problemas, pero a los dos días el coche se te queda parado. Después de haber pagado 600 euros de reparación te sorprende que el coche no esté arreglado. ¿Qué ha sucedido?

Es de todos conocido que los talleres mecánicos son uno de los lugares que más quejas reciben a lo largo del año por parte de los españoles. En concreto, según el INC (Instituto nacional de consumo), la mecánica y los talleres en particular son el quinto sector que más quejas anuales recibe, sólo precedido por transporte, vivienda, finanzas y, coronando el top se encuentran las compañías telefónicas.

¿Por qué no nos fiamos de los talleres?

El problema no son los talleres en sí, sino la mala praxis de algunos empresarios o trabajadores, que saben que tienen en su poder mayor conocimientos de mecánica que el cliente y, sobre todo si cobra por mano de obra o comisión por piezas, puede intentar elevar el precio para obtener mayor beneficio.

 Al final no se puede generalizar, pero también es necesario aceptar que es una realidad que no todos los sitios siguen las reglas como deberían. Una práctica que suele llevarse a cabo ante nuevos clientes, ya que interesa mantener una clientela base leal, lo que hace improbable que los mismos talleres lleven a cabo estos pequeños engaños con todos sus clientes.

 Para detectar problemas particulares en los talleres ya hablamos anteriormente en este artículo “Formas de detectar un timo en un taller”. Sin embargo, para prevenir problemas, debemos exigir que nos digan en un primer momento una estimación aproximada de la causa de la avería.

 Los mecánicos que tienen una gran experiencia y, pese a que en ocasiones un mismo problema puede originarse por las piezas del coche o simplemente una mala conexión, siempre pueden determinar en mayor o menor medida algunas causas posibles y por tanto estimación de lo que pueden necesitar arreglar.

Aunque parezca difícil, esta primera aproximación es importante, ya que nos demuestra confianza ante la experiencia de la persona encargada de ello. Cierto es que es difícil hacer una previsión previa, sin embargo estamos hablando con profesionales que trabajan en problemas día a día con lo que deberían ser capaces de al menos darnos una estimación aunque luego tengan que realizar otros cambios extras no previstos para poder arreglarlo.

Uno de los grandes problemas es que a pesar que la legislación actual referente a esto necesita de un presupuesto para estimar estas previsiones, la mayoría de talleres prefieren que firmes la parte en que renuncias a presupuesto previo, lo cual no tiene por qué ser un mal síntoma a priori, ya que de esta manera el taller tiene más libertad para reparar el problema, sin embargo, también tiene un lado oscuro y es que nos pueden dar gato por liebre más fácilmente, o reparar otras partes del auto que no necesariamente la necesitaban, por ello es fundamental pedir un presupuesto y no renunciar a él.

Upselling y otras tácticas legales para cobrarte más.

 

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Además, cuando se necesitan nuevas piezas la mayoría de talleres ofrecen dos opciones: piezas nuevas o usadas, si te han añadido una nueva sin preguntarte antes es posible que lo hayan hecho porque obtienen mayor beneficio que utilizando una usada (y que generalmente no tiene por qué presentar ningún problema de rendimiento), y probablemente te den como pretexto que con una usada corres el peligro de volver a tener el mismo problema, normalmente las nuevas piezas dan al taller mayor beneficio, ya sea una pieza que realmente se necesite o no, por tanto es importante tenerlo en cuenta a la hora de decidir, ya que es posible que no se trate de un timo en el sentido estricto de la palabra, sino que intenten hacerte pagar más, de una forma similar que se hace en otras industrias como la hotelera o de ocio, se trata, en definitiva de un “upselling” algo forzado.

Por supuesto otra recomendación importante es la de acudir a un taller oficial antes que uno independiente. Aunque puede que muchos vean esta recomendación como contraria a la del libre comercio o sobre todo por no ayudar a las pequeñas empresas, lo cierto es que, a no ser que conozcas de antemano estos talleres independientes, no dan la misma seguridad en cuanto a la garantía ni de reparación como en los oficiales, que son, por lo general, más caros. Aunque ya se sabe que a veces lo barato acaba saliendo caro.

Por último, recordar que la legislación actual establece que toda reparación debe tener una garantía mínima de tres meses (o en su defecto, 2000 km recorridos tras ella), en cuanto a las piezas nuevas deben ser dos años desde el mismo momento en que se realiza la entrega del vehículo.

De nuevo recordamos que este artículo sólo pretende prevenir sobre estafas o sobreprecios y que no queremos generalizar, ya que hay una gran cantidad de talleres grandes y pequeños de gran reputación que no merecen que les pongamos en duda, sin embargo, no hay duda que es una práctica que se realiza a diario en muchos otros.

¿Qué os parecen estas recomendaciones? ¿Creéis que es justo para los talleres contar con esta percepción negativa a la hora de pagar?

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