¿Cuál es la ética de los coches autónomos?

  Se trata de uno de los temas más comentados de los últimos años. Con la llegada de los coches autónomos, han surgido ciertas dudas en lo referente sobre todo a la ética que una máquina conduzca y por tanto, las decisiones que tome derivadas de algoritmos, que pueden suponer, ante un accidente inevitable por ejemplo, si decide atropellar a una persona que cruza la carretera sin mirar o por contra salvar al niño pero estrellar el coche contra el arcén con alguna posible muerte entre los pasajeros del vehículo?

Otras variables que se han barajado son por ejemplo la preferencia de salvar a un niño frente a un anciano, con lo que hay un cierto consenso que ensombrece esta tecnología, connotaciones morales que la máquina decide en cuestión de milisegundos pero que el ser humano responde por reflejo, sin tener una conciencia del impacto que va a producirse de manera inminente.

De hecho el problema se ha convertido en todo una discusión filosófica a nivel internacional. Incluso se ha puesto en marcha una web en 10 idiomas conocida como Moral Machine que propone un juego un tanto siniestro para determinar un consenso sobre la moral que debe dictar al coche:

 

 

 En la imagen superior podemos observar un mismo ejemplo pero dos escenarios distintos en los que se presupone que el accidente es inevitable, en el ejemplo de la izquierda si el coche decide, ante la imposibilidad de parar a tiempo, seguir por la misma vía, matará a tres doctores, una mujer anciana y una atleta. Por contra si decide desviarse e impactar contra el grupo de la derecha matará a dos indigentes, un varón atleta, una mujer ejecutiva y una anciana. ¿Qué es lo más moral que puede hacer el coche? ¿Matar a un grupo o a otro?

Aunque se trata únicamente de un juego aplicado a un estudio cualitativo, el dilema moral que propone es cuanto menos siniestro. Numerosas empresas relacionadas con coches autónomos aseguraron que reducir los accidentes a cero es imposible y también es poco probable que algún día se lleguen a alcanzar esas cifras. Según la web Xataka, más de cuatro millones ya han participado en este estudio de moralidad y se espera que entreguen los resultados a final de año.

 

Lo cierto es que los coches autónomos llegarán pronto al mercado y son muchas más las ventajas que proporcionan que los inconvenientes. España participa en el proyecto “C-Roads”, que pretende llevar a cabo sistemas inteligentes de transportes a lo largo de la península con Madrid como principal ciudad donde las pruebas se llevarán a cabo, estas pruebas intentan crear un ambiente piloto de ciudad inteligente que permitirá un tráfico mucho más eficiente y busca permitir a los conductores saber en todo momento del estado de las carreteras así como posibles riesgos relacionados con condiciones meteorológicas, disponibilidad de aparcamientos o problemas de obras.

¿Coches con conductor o sólo pasajeros?

Aunque de momento la normativa internacional estipula que los coches deben contar con un conductor, se espera que esta estipulación pueda cambiar en un futuro o al menos ser menos restrictiva en ese sentido. Para ello sin embargo, se necesitará un escenario asentado de vehículos sin conductor y su normalización con lo que no se espera nada parecido a corto o medio plazo.

Lo cierto es que a nivel social también tendrá un impacto importante, por un lado la tecnología permitirá muy pronto que el propio coche sepa el tiempo estimado que tarda en llegar de un punto a otro, de hecho, es una tecnología al alcance de cualquiera con un móvil o gps, por lo que su integración es sólo cuestión de tiempo. Esto permitirá aumentar la productividad de los viajes, pero además, el otro hecho social que atemoriza a muchos es la no necesidad de conductor en un futuro en transportes públicos con la gran pérdida de empleo que ello supondría.

Aunque resultará más complicado de implantar resultará en el caso de autobuses o transporte privado interurbano (Uber o Taxi) el metro y trenes de media distancia son los principales objetivos de esta nueva tecnología, las pruebas si conductor en estos transportes están siendo todo un éxito por lo que se espera su introducción en un futuro no tan lejano.

Por supuesto la finalidad sería la del coche particular autónomo, aunque de nuevo nos encontramos con las implicaciones éticas como principal obstáculo, ya que aún no está claro si se debe regir por una normativa moral internacional. De lo que no hay duda es que para que el coche autónomo triunfe se deben dar unas garantías de seguridad que no están saliendo del todo como esperado en las primeras pruebas con algunas muertes relacionadas con coches sin conductor.

Hay que destacar que algunas de estas pruebas no están siendo realizadas con toda la tecnología autónoma, por ejemplo, el accidente de Tesla en marzo de 2018 fue de un coche semiautónomo, es decir, que permitía al conductor no dirigir el volante y cuyo sistema conduce según unos parámetros básicos, pero que requiere al conductor tomar las riendas de vez en cuando si la máquina no sabe cómo procesar; en el accidente comentado, el conductor tuvo cinco segundos para recuperar el control de la máquina, que fue directa a un bloque de hormigón, sin embargo, el conductor no reaccionó.

Por tanto, a día de hoy, no hay ningún organismo que tenga claro cómo instaurar una ética fiable y que respete la vida de igual manera ante la presencia de coches sin conductor. Hay numerosas preguntas que quedan en el tintero ante tanta ambigüedad de objetivos: ¿Debe dejarse que el coche prosiga sin saltarse la ley o saltándosela dependiendo del “outcome” previsto?

Quizás el escenario más positivo sea el que hemos visto en el cine de ciencia ficción como “Minority report” en el que un conjunto de coches autónomos viajan en sintonía por la autopista conectados unos a otros y por tanto con una frecuencia de accidentes cercana a cero, siempre y cuando el ser humano no se meta con alguna acción imprevisible.

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