Accidentes de Tesla: ¿Peligra su tecnología?

 Tesla, a pesar de estar superando sus números rojos, no está exenta de las polémicas y problemas que rodean a sus famosos vehículos eléctricos. Recientemente se ha conocido que el famoso “influencer” You You Xue se ha visto obligado a finalizar su viaje por Europa debido a un accidente ocurrido a su Tesla Model 3. Este y otros accidentes, no solo de Tesla sino también de otras marcas, ha puesto en el punto de mira la tecnologización y automatización de los vehículos eléctricos y en cómo debe gestionar el conductor dichos instrumentos.

 En lo referido a You You Xue el accidente ocurrió cuando estaba cruzando los Balcanes en dirección a Grecia; una vez cruzada la frontera helena el vehículo se encontró ante una bifurcación y, debido a un error de cálculo, acabó estrellándose contra el quitamiedos en uno de los primeros accidentes de Tesla. Por suerte, el conductor salió sin heridas graves pero el vehículo quedó gravemente dañado. Según posteriores declaraciones, el conductor aseguró no estar atento a la conducción y tenía activado el “Autopilot”, famoso software de asistencia a la conducción de Tesla. Este no es sino otro de los accidentes que se podrían haber evitado de haber prestado más atención a la actividad de la conducción.

 Desde que la famosa marca salió al mercado no han dejado de surgir los vehículos eléctricos y vehículos con asistencia a la conducción. Incluso han salido coches “autónomos” en los que no sería necesaria la presencia de un conductor. Sin embargo, tal y como se ha demostrado, todavía estamos lejos de conseguir ese propósito por limitaciones técnicas y gran desconocimiento por parte de la población.

 Existen varias clasificaciones para asignar niveles de asistencia a la conducción, siendo el más estandarizado el SAE J3016, siendo usado como referencia para los coches autónomos. Describe en 6 niveles, del 0 al 5, siendo 0 un vehículo donde todas las funciones de conducción las realiza el conductor y el 5 donde es el vehículo el que realiza las mismas funciones que un conductor humano, siendo totalmente sustituido.

 En el caso que nos ocupa, un Tesla Model 3 estaría en el nivel 3, un nivel de automatización parcial de la conducción. A pesar de los sensores que aseguran la posición y la trayectoria del vehículo sigue siendo necesaria la presencia de un conductor humano en caso de que el sistema se vea comprometido o incapacitado. Es decir, es un sistema complementario a la conducción humana, no sustitutivo del mismo. Por lo tanto se deduce que fue el exceso de confianza en la tecnología el que hace al conductor humano bajar la guardia y distraerse en gran medida del proceso de conducción. 

 El hecho de que el conductor se distraiga es una mala noticia y a la vez una buena noticia, es señal que los sistemas de asistencia al conductor son cada vez más sofisticados y son capaces de distinguir más tipos de señales. Volviendo a lo dicho anteriormente, la tecnología no está aún capacitada para sustituir la inteligencia humana y necesita la supervisión de esta. Tesla no ha sido la única marca envuelta en polémicas de ese estilo, también Volvo tuvo un caso similar. Cada vez son más las marcas que se embarcan en esta aventura eléctrica y autónoma que no hace sino evidenciar más todavía el cambio disruptivo que vamos a vivir en la próxima década, una década donde los coches serán más silenciosos y limpios y donde las ciudades serán entregadas a los peatones. Una década repleta de oportunidades pero también de riesgos, y uno de ellos son los coches autónomos. 

 Un vehículo autónomo como tal sería uno situado en los niveles 4 y 5 en la escala SAE J3016. Allí es capaz de percibir figuras complejas y tomar decisiones instantáneas. Aunque pueda parecer paradójico seguiría siendo necesaria la presencia de un conductor humano para supervisar el sistema e incluso sustituirlo en caso de fallo. Es un debate candente que promete dar que hablar en los próximos años ya que varios fabricantes han anunciado que están fabricando prototipos que alcanzarán el nivel 4 e incluso el nivel 5. La cuestión radica en la humanidad de las decisiones que pueda llevar a cabo esa tecnología y en el cambio de paradigma que supondría en el tráfico de las ciudades. A pesar de que la tecnología sea más efectiva a la hora de reducir accidentes es francamente imposible que ocurran cero accidentes. Por lo tanto el debate está servido. 

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